
Exitoso piloto realizó
Club Mi Empresa
Entender el negocio, concluir
qué necesita y cómo ejecutarlo es el
desafío para quienes integran Club Mi Empresa.
Con el objetivo de llegar a un mayor número
de microempresarios y apoyarlos en la gestión
de sus negocios, Simón de Cirene ha creado
esta iniciativa. Se trata de un programa de acompañamiento
de 10 meses de duración en que, los integrantes
subdivididos en rubros, participan en dos etapas.
Durante la primera realizan un curso de conocimientos
específicos sobre su negocio, en el cual se
les asignan sus correspondientes tareas. Paralelamente
al curso, los micreoempresarios son visitados en su
lugar de trabajo donde se les enseña cómo
llevar a terreno los conocimientos adquiridos durante
las clases.
En la segunda etapa, (siete
meses), se realizan reuniones mensuales que permiten
ir revisando el estado de avance de cada una de las
microempresas, además de abordar otros temas
de interés.
Para participar en este programa,
los integrantes se deben organizar en torno a la municipalidad,
de acuerdo a al rubro específico al cual pertenecen:
Almacenes, Elaboración de Alimentos, Confecciones
y Manufactura.
Piloto en Peñalolén
A fines del 2006, Club Mi Empresa
realizó un plan piloto durante tres meses con
siete microempresarios de la comuna de Peñalolén.
Finalizado, el equipo de trabajo de Simón de
Cirene evaluó la exitosa experiencia alcanzada
por sus participantes, quienes pudieron entre otras
cosas: ordenar el negocio, conocer las fortalezas
y debilidades que tenía, saber del comportamiento
de los clientes y la competencia, formular objetivos
y planes, implementar acciones a seguir y finalmente,
aumentar las ventas. Esto se ve reflejado en que casi
la mitad de los microempresarios aumentó sus
ventas en promedio en un 43%.
Para Víctor Quezada,
dueño de una amasandería de la comuna,
la experiencia fue diferente a todo lo que había
conocido. “Este curso no sólo es
teórico, como otros a que había asistido.
Es práctico y además nos asesoran, no
nos dejan solos. Es una buena guía para el
negocio de uno, es singular y no plural”,
comenta y agrega, “lo que uno aprende lo
aterriza, a uno lo hacen ponerlo en práctica.
Hacerlo tiene otro resultado que sólo pensarlo”.
Verónica Oliva, dueña
de un almacén y bazar, explica que lo primero
que logró con el curso fue ordenarse. “Para
mí fue clave una pregunta que me hicieron:
¿Cuánto ganas? Ahí me di cuenta
que no tenía idea. Entonces tomé le
decisión de implementar un sistema computacional
para conocer la ganancia de todos mis productos. Hoy
sí sé lo que gano y cuánto puedo
retirar de mi negocio”, cuenta. Si hay
algo que Club Mi Empresa logró despertar en
Verónica Oliva fue, según ella, las
ganas de crecer. “Aprendí a ponerme
metas y cumplirlas. Descubrí la posibilidad
de seguir creciendo, entonces amplié un sector
del almacén, puse un techo afuera para las
verduras... Me lo propuse y lo hice”, dice
orgullosa.
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